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La Vizcacha de Cariamanga

A este mamífero, comúnmente, se lo llama "arnejo", dado que su apariencia parecería ser el producto de la mezcla de una ardilla y un conejo. Como este animal no había sido visto antes por la zona, una vez atrapado uno, se realizaron estudios: morfológico, zoológico, y las pruebas genéticas.

Lo primero que se detectó es que el mamífero ya había sido descrito por el último volumen de la revista Mastozoología Neotropical (diciembre 2006) por un grupo de investigadores comandados por Florian Werner. A este roedor se lo clasifico dentro de los Lagidium, familia Chinchillidae, o más conocido como vizcacha.

Lo curioso del hallazgo es que constituyó la primera evidencia de la existencia de un roedor de esta familia y género en el Ecuador, común en otras latitudes de Sudamérica (Argentina, Chile y sur del Perú).

Varias preguntas se plantean luego de este hallazgo para la Biología Nacional: ¿Es normal la presencia de la vizcacha en suelo ecuatoriano? ¿Hay evidencia de que el nuevo descubrimiento se trate de una nueva especie para el país y endémica del cerro Ahuaca? ¿La vizcacha descubierta es la misma que habita desde el centro al sur de Perú? ¿Se podría tratar de un animal introducido por los incas en el sur del país? Quedaba claro que estudios tendientes a resolver las incertidumbres sobre este animal de los Andes Ecuatorianos era prioritaria.

Se ha escuchado durante años, sobre la presencia en el cerro Ahuaca de cuyes y conejos con cola, de animales encantados, de ratones con cola de ardilla, de canguros con cuerpo de conejo. No estaban equivocados. Es la existencia de un mamífero en extinción que por generaciones ha permanecido oculto en las paredes verticales del cerro Ahuaca.

A primera vista, uno puede dudar de la herencia de la Vizcacha ¿son estos mamíferos pertenecientes a la familia Leporidae (conejo) o Chinchillidae (chinchilla)? Si pensaste en el segundo, estás en lo correcto. Con sus largas orejas, poderosas patas traseras, y pequeñas patas delanteras, las Vizcachas comparten un parecido sorprendente con la familia de los conejos. Sin embargo, sus colas largas y frondosas son una característica única de la familia Chinchillidae. Esta cola no sólo sirve como indicador de la especie, pero también nos puede decir si el animal se está sintiendo ansioso o relajado: la cola se extiende cuando el roedor está estresado y se encorva cuando está tranquilo.

La familia Chinchillidae reside en áreas al sur y oeste de Sudamérica. Los miembros incluyen la Vizcacha de Montaña (Lagidium viscacia), la Vizcacha Común (Lagostomus maximus), la Vizcacha del Norte (Lagidium peruanum), la Vizcacha Austral / de Wolffsohn (Lagidium wolffsohni) y la familiar Chinchilla (Chinchilla lanigera). Es bastante inusual que un roedor se aparte de las conejeras subterráneas, pero la Vizcacha ha aprendido a trascender sus inferiores habilidades de excavación y tomado ventaja de sus expertas destrezas para escalar. La Vizcacha puede saltar de roca en roca con tanta facilidad y rapidez que es difícil seguirla con la vista.

Las Vizcachas viven en colonias que varían de unos pocos hasta cientos de individuos. Para mantener la cháchara de la colonia, han adquirido un impresionante repertorio de vocalizaciones que son usadas en interacciones sociales. Las Vizcachas son mamíferos pequeños, pero estas vocalizaciones suenan con bastante fuerza; no es ninguna sorpresa que sean conocidas por su comportamiento gregario.

Las Vizcachas tienen un período de gestación corto que sólo dura unos 4 a 5 meses. En ese momento, la madre da a luz a una sola cría completamente desarrollada. Ya que los recién nacidos están desarrollados, los pequeños son destetados apenas a los dos meses. Sin embargo, las Vizcachas a los dos meses aun son muy pequeñas y vulnerables, lo cual hace la vida en colonia una necesidad.

Con un cuerpo de 1 a 2 pies (30 cm. a 60 cm. aprox.) de largo y un peso promedio de 3.5 lbs (1.5 kg.), las Vizcachas son roedores relativamente grandes, pero pequeños en comparación a sus vecinos carnívoros. La Vizcacha tiene sus propias ventajas: destreza, velocidad, llamadas de alerta fuertes y un hogar inmerso en piedras y rocas grandes (un terreno nada bueno para cazar). Debido a estas ventajas, la Vizcacha Austral no sufre muy a menudo de competencia o depredación que disminuyan su población. La mayor amenaza al roedor somos nosotros. Los humanos ponemos presión a las poblaciones de Vizcacha ya sea al cazarlas o por quitarles su hábitat. A menudo, son ilegalmente cazadas por su carne y piel (sus pieles son consideradas un lujo para algunos).

Foto: Pinterest de María Hontoria.