Violencia de género: otra pandemia que enfrentan las niñas y mujeres en cuarentena

Los índices de violencia y desigualdad social y de género se incrementaron durante los meses de la emergencia sanitaria, como consecuencia de las medidas dispuestas para reducir la propagación del Covid-19. Plan International busca evidenciar esta realidad y motivar la generación de respuestas asertivas y urgentes, a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Niñas y Mujeres.

A causa de las restricciones de movilidad y el deterioro de las condiciones socioeconómicas, las niñas y mujeres, en el país y el mundo, afrontan la reducción del acceso a recursos, servicios esenciales y espacios de participación. De acuerdo con Rossana Viteri, directora de Plan International en Ecuador, la situación actual ha provocado que estén expuestas a escenarios donde sus derechos son vulnerados y su integridad corra grave peligro.

“Algunas medidas, como el confinamiento, provocaron que muchas niñas y mujeres en situación de violencia se queden atrapadas en casa con sus agresores y se les dificulte buscar ayuda. Muchas de ellas están viviendo violencia sexual en sus hogares. Actualmente, se reporta un feminicidio cada 72 horas en el país. Además, se observa que muchas niñas y mujeres tienen grandes limitaciones para acceder a recursos básicos e internet. Estamos ante otra pandemia que exige respuestas urgentes”, explica Rossana Viteri.

Con la campaña #ConectadasYSeguras, Plan International quiere visibilizar las brechas de género que prevalecen y que se han profundizado en la emergencia. No poder acceder a la tecnología, insumos electrónicos e internet, ha limitado sus oportunidades de estudiar, expresar sus opiniones y comunicarse; incrementando su aislamiento y el riesgo de violencia de género.

Por ejemplo, en el área rural, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), solo el 21,6% de los hogares tiene acceso a internet.

 
 
 
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Por otro lado, cuando están conectadas, también viven violencia en las plataformas en línea. El informe titulado ¿Libre para estar en línea? Las experiencias de acoso en línea de niñas y mujeres jóvenes, elaborado por Plan International con la participación de 14 mil niñas y jóvenes de entre 15 y 25 años de edad en 31 países, entre los que se incluyen Ecuador, Brasil, Benín, Estados Unidos e India, reveló que, aun cuando las niñas y jóvenes mujeres pueden acceder a internet, no están seguras.

En Ecuador, alrededor de 9 de cada 10 entrevistadas comentaron que han enfrentado amenazas de violencia sexual, a través de redes sociales y otras plataformas de internet, teniendo importantes repercusiones a nivel emocional y social, entre las que se incluyen: baja autoestima o pérdida de confianza (23%), estrés psicológico o emocional (20%), sensación de inseguridad física (17%), problemas con amistades o familia (11%), problemas en la escuela (7%), dificultad en conseguir o mantener un empleo (5%).

En el contexto actual, donde se ha vuelto imprescindible la conexión a internet para el desarrollo de diversas actividades como las clases virtuales y el teletrabajo, la brecha digital afecta el panorama para las niñas y mujeres. Para Rossana Viteri, no contar con acceso a internet de calidad pone en riesgo la educación, el ejercicio de la ciudadanía y el derecho a opinar de las niñas y mujeres. “Todas tienen derecho a estar conectadas y seguras para expresarse, participar en espacios de toma de decisiones y, sobre todo, seguir buscando apoyo y auxilio frente a la violencia de género”, enfatiza la Directora de Plan International en Ecuador.

Además, la falta de acceso a internet repercute de forma negativa en las oportunidades que tienen para recibir una formación educativa adecuada, tomar decisiones informadas o acceder a trabajos dignos, lo cual deriva en escenarios de dependencia económica o precarización laboral. 7 de cada 10 jóvenes, es su mayoría mujeres, trabajan en condiciones informales, según datos del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A nivel social, este factor aumenta el riesgo de uniones tempranas y forzadas y disminuye las oportunidades de autonomía para las adolescentes y jóvenes, reproduciendo un ciclo que termina en situaciones de violencia, que son cada vez más frecuentes. Así lo retratan las recientes estadísticas del servicio de emergencias ECU 911, que recibe una llamada de auxilio por violencia de género cada 5 minutos en días regulares; y una cada 3 minutos durante los fines de semana.