Laguna Brava, un encanto natural escondido

En el lugar se disfruta de una temperatura de 20 grados centígrados. Hay una cascada con agua fría.

A unos 10 kilómetros desde Cariamanga por la Vía a El Lucero se encuentra el Barrio San Carlos, un lugar apacible, cuyos habitantes viven de la agricultura, con vías de tercer orden para el acceso y en algunos casos solo hay paso para transeúntes.

Pese a las necesidades que se presentan, este lugar ha sido bendecido, sus paisajes dejan extasiados a los amantes de la naturaleza. Tomando como referencia la capilla del barrio inicia la travesía que aunque un poco cansada por la distancia hasta el lugar mismo de los encantos de cristalinas aguas y trinar de las aves, es una experiencia que a casi todos les gustaría vivir.

Son 90 minutos de caminata hasta llegar al lugar en el que el agua se muestra en todo su esplendor, matizada con la exuberante vegetación, dentro del inventario de recursos naturales con los que cuenta San Carlos.

Bondades

Hay pequeñas lagunas que se pueden observar antes de llegar a la denominada ‘Laguna Brava’, una cascada de aproximadamente 15 metros de altura y que fue bautizada así por los lugareños, debido a ruido de la caída de sus aguas, sobre todo en temporada invernal.

En el sitio la temperatura es de 20 grados centígrados y el agua de la cascada es fría, aunque es necesario el acondicionamiento del ingreso, los habitantes de San Carlos son quienes con frecuencia disfrutan de esta maravilla natural.

De vez en cuando se registra la presencia de turistas, tal vez porque se desconocía hasta hoy la existencia de la quebrada o tal vez por la lejanía. Lo único cierto es que la naturaleza ha sido bondadosa con Calvas y quienes tomen la decisión de llegar hasta la Laguna Brava, no se arrepentirán ya que este destino garantiza tranquilidad y contacto con la naturaleza.

Fuente: La Hora