María Sofía, 103 años de experiencia

 

Vive en el barrio Luranda, de la parroquia Chile. Su pasión fue  siempre el trabajo.

Tomando la vía Cariamanga–Gonzanamá, a casi un kilómetro existe un desvío que lleva al barrio Luranda, de la parroquia Chile, a casi 30 minutos en vehículo y 20 más de caminata, se encuentra el domicilio de María Sofía Romero Malacatus, una ciudadana de 103 años de edad.

Llegó a Luranda hace casi 70 años, luego de haber contraído matrimonio y desde ese entonces se dedicó a trabajar hombro a hombro con su esposo para sacar a su familia adelante. Vivió algunos años en Cariamanga pero las circunstancias la llevaron a radicarse en las faldas del cerro La Calera, en el barrio Luranda.

Vivían de lo que sus tierras les facilitaban tras el trabajo intenso de sembrío y aunque fueron muchas las dificultades, mayores fueron las alegrías que vivió durante casi 50 años de matrimonio. Procreó nueve hijos, todos ellos formados con amor al trabajo y al campo.

Hace aproximadamente 25 años murió su esposo y desde ese tiempo dice haber perdido el gusto por el recorrido a sus terrenos, con lágrimas en sus ojos menciona que le parece oír a su compañero llegando de una jornada de trabajo.

“Ahí está la huerta y no bajo de pena de mi esposo”, menciona María Sofía, quien tiene 38 nietos, 26 bisnietos y cuatro tataranietos.

María Sofía Romero aún habla y escucha sin ningún problema y aunque caminar es algo que se le dificulta por sus dolores de rodilla se apoya de un bastón para poder movilizarse.

La paciencia que tienen sus hijos es muy grande. A sus 103 años doña Sofía sufre de alzheimer y no recuerda muchas cosas, varias personas e incluso episodios de su vida están sumergidos en sus lagunas mentales, pero eso no ha sido impedimento para que ella continúe en pie hasta que Dios le permita estar en la casa que con esfuerzo y sacrificio construyó junto a su esposo y que sirvió de refugio para los suyos.

Actualmente vive acompañada de su hijo, nuera y nieto, quienes son los encargados de su cuidado y alimentación.

El 13 de diciembre pasado cumplió 103 años y sus hijos piden salud y bendiciones para ella. “Yo no me quejo de mis hijos, ellos me cuidan, doy gracias a Dios que están vivos y sanos”, puntualiza la mujer centenaria.

Tome nota

Aún habla y escucha sin ningún problema.

Ahí está la huerta y no bajo de pena de mi esposo”
María Sofía
mujer centenaria

LAS CIFRAS

9 HIJOS
38 NIETOS
26 BISNIETOS
4 TATARANIETOS

Fuente: La Hora.