La falta de atención aqueja a Luranda

 

A 20 minutos del centro poblado de Cariamanga se ubica el barrio Luranda perteneciente a la parroquia Chile, en el cantón Calvas.

Esta es una zona productiva en donde sus habitantes subsisten gracias a la agricultura.La tierra en este sector permite el cultivo de productos como frejol, yuca, café, tomate, maíz, papaya, entre otros, los mismos que son comercializados en Cariamanga.

Pese a las bondades del terreno en Luranda, puesto que todo lo que se siembra es cosechado, existen serias dificultades que deben afrontar las más de 10 familias que residen en este barrio.

Esta realidad es el reflejo de la falta de atención que existe en Luranda y esto lo confirman sus propios moradores. "Por aquí no tenemos agua entubada, traemos con manguera de la quebrada el agua", explico Ulbio Romero.

Vivienda y transporte

Las viviendas están construidas de adobe y tejas, pocas son las que tienen cubierta de zinc, las trabajan por par¬tes debido a la falta de recursos económicos y existen casas que aunque ya son habitables, todavía no están del todo construidas. A algunas les faltan paredes, ventanas y puertas, han tenido que ahorrar por varios meses y hasta por años para poder tener un techo donde acoger a sus hijos.

El transporte es otro de los problemas con los que deben lidiar a diario. Solo un vehículo hace su recorrido por la zona y al no tener los permisos respectivos deben enfrentar sanciones por parte de la Policía Nacional. Esto es lo que mencionan y entre lamentos explican que los niños y jóvenes en edad escolar en algunos casos han dejado de estudiar por la distancia y la falta de transporte.

"Ahora se han tranquilizado, porque antes cogíamos el carro y teníamos que caminar algunos tramos para cogerlo más abajo, el conductor escapaba de derrumbarse para escapar de la Policía con el fin de hacernos el favor de traernos a nosotros", dijo Ulbio Romero.

"El año pasado mi niña si la puse al colegio, pero este año ya no pude, el carro pasa a las cinco, nosotros tendríamos que bajar con los niños a las cuatro de la mañana para alcanzar porque si no cogemos ese turno ya no hay otro", menciono Luz Masache.

Y así las historias que narran los moradores de Luranda son de desesperación ante las múltiples necesidades que desde hace muchos años deben soportar.

Desde la entrada al sector algunas personas deben caminar más de 20 minutos para poder llegar a sus viviendas, mientras hay quienes optan por movilizarse en asnos o a caballo para llegar con las compras de la semana, pues no todos los días tienen el tiempo y dinero para salir a Cariamanga.

No cuentan con canales de riego para sus sembríos, pero se las ingenian para mantener sus plantaciones, no tienen ningún tipo de químicos para evitar que la producción se contamine con algún tipo de plaga, pero explican que eso hace que todo lo que comercializan sea 100% orgánico, dicen que a la fecha no han visto a una autoridad porque por esos terrenos lejanos no llegan y han perdido la esperanza de que algún tipo de ayuda pueda beneficiar a sus familias.

Fuente: La Hora.

foto: Referencial