A Cariamanga en su fecha aniversario

Cariamanga, mi tierra linda de imborrables recuerdos impregnados en los primeros años de infancia; guardiana perpetua de las cenizas de mis antepasados.

Cuna que me vio nacer en alegres amaneceres, pero también escuela de adversidad que fraguó el temple de mi espíritu para enfrentar con firmeza y dignidad los retos y contingencias del camino, haciendo honor a los principios y enseñanzas del hogar y a esa egregia estirpe de hombres y mujeres que, en el pasado y en el presente, llevaron y llevan tatuado en lo más recóndito de su ser, el distintivo inconfundible del trabajo fecundo, del honor y del co­raje para sortear sin dilaciones las complejas instancias que depara la trayectoria de la existencia.

Es que Cariamanga siempre ha sido cuna de ponderables valores humanos que han contribuido y contribuyen al robustecimiento social y al engrandecimiento y prosperidad de la Patria, y, se identifican por méritos propios en el concierto nacional. La historia lo identi­fica como un pueblo altivo y laborioso, y el prestigio que lo distin­gue tiene sus raíces en esa estirpe de familias generacionales que ocupan lugar de honor en la imborrable memoria del tiempo como lo son: los Berrú, Cueva, Ludeña, Andrade, Loaiza, Ontaneda, Jiménez, Dávila, Novillo, Cevallos, Paz, Vélez, Escudero, Vega, Rodríguez y otros tantos ape­llidos de familias cuya palabra era el documento de mayor solvencia para cumplir los compromisos acordados y que han quedado gravados en la memoria para ejemplo de las generaciones; valores de identidad nacional que lamentablemente no son tomados en cuenta dentro de las políticas de Estado.

Pero aún más; el Gobierno central está en deuda con el cantón Calvas y todos los cantones fronterizos de esta pro­vincia sureña de la Patria que aún continúa sufriendo los efectos de vastadores de los enfrentamientos bélicos con el país del sur y el abandono secular de los gobiernos de turno; razón más que suficiente para que el actual mandatario, que en el corto tiempo de administra­ción viene demostrando un alto sentido de sensibilidad, equidad y justicia en el manejo político del país, rinda el homenaje que corresponde a la libérrima ciudad de Cariamanga que está celebrando su aniversario cívico, con la entrega de asignaciones para las obras más emergentes que la ciudad y sus parroquias requieren con ur­gencia.

Según declaraciones del Alcalde, el Municipio de Calvas se halla con una serie de obras y proyectos de diversa índole tanto urbano como rural, paralizadas por falta de recursos, de­bido especialmente a los recortes presupuestarios que los ha dejado, incluso, sin capacidad para el endeudamiento público ni el financiamiento de obras que son la constante de reclamos de la población. Aquí cabe la pregunta: ¿Cómo puede construirse obras para el desarrollo y solucionar las necesidades de los pueblos si no existe la asignación de recursos por parte del Estado? El sentido de equidad debe ser una práctica dentro de la política de Estado y la distribución de los recursos, producto de los impuestos que pagamos todos los ecuatorianos, atendiendo incluso de preferencia las necesidades de los sectores más pobres que son los que habitan en los lugares más alejados de las ciudades céntricas del país.

Autor: Ernesto Jiménez.

Fuente: Crónica.