Religiosas son la sensación del fútbol en Cariamanga

Llegan los fines de semana y la gente acude a las canchas sintéticas La Bombonera, donde se desarrolla el campeonato Interjorgas y en el que participan dos ‘monjitas’ que integran el Club Independiente y son las que generan emoción en el torneo.

“Es un lujo verlas jugar, sobretodo porque lo hacen con los hábitos”, menciona sonriente Eduardo Loaiza, habitante de la ciudad de Cariamanga; quien agrega “cuando están en la cancha la gente se reúne y las apoya con aplausos y algunos gritos”.

Equipo

La hermana Nancy Jiménez; quien es docente en el Colegio Mariano Samaniego de la Unidad Educativa Monseñor Santiago Fernández García; cuenta  que hay otra religiosa con la que juega ya que el resto del equipo son de la congregación de Hermanas en el Hogar de Ancianos San José de Cariamanga.

“Somos Hermanas Dominicas hijas de Nuestra Señora de Nazaret”, menciona la religiosa y aduce que en su caso practica dos deportes básquet y fútbol; y que gracias a experiencia la invitaron a conformar el equipo (Independiente).

Deja en claro que hacen deporte porque es bueno para la salud y les ayuda a despejar la mente. Ese es el motivo por lo que no se inhiben en participar de un torneo local.

“Jugamos con los hábitos porque no lo podemos dejar”, agrega y aduce que gracias al deporte pueden compartir con la gente, disfrutan sanamente y también pueden hacer ejercicio para no llevar una vida sedentaria.

Al consultarle a la Hermana Nancy sobre la sensación que imparten en la gente al verlas jugar, sin dejar de sonreír expresa “hay algunas personas que nos van a ver jugar y que se han convertido en nuestras hinchas”.

Deportista

Cuenta la religiosa que en su caso cuando estuvo en la parroquia rural del cantón Espíndola, Jimbura, jugó en un equipo y quedaron en segundo lugar en un campeonato institucional; y en Cariamanga va jugando dos campeonatos.

Hasta la fecha dice que tiene dos torneos ganados.

EL DATO

Juegan porque les gusta el deporte y les ayuda a mantenerse con salud.

Saltan a las canchas sin dejar sus ‘hábitos’ (vestimenta) y la gente se aglutina y las premia con aplausos.

Fuente: La Hora.